Mi nombre de pila es Beren Johnson.
A partir de 1817 me hice llamar Midnite y desde 1965 Midnite X. Nací en lo que ahora es Sudáfrica el 3 de enero de 1793. Hijo de Barahius Johnson, zapatero e ingeniero de closet, y Emelda Johnson sirvienta de una Familia. Tuve un hermano y dos hermanas, fui el tercero de ellos.
Vivo en un departamento en el centro de una ciudad, pero he considerado mudarme a la periferia. Soy fotógrafo de estudio, en mis tiempos libres investigador histórico. Mido como 1.76 m, piel negra, mis ojos café claro, tengo tres tatuajes (cuello, espalda y pecho) y dos cicatrices en la cara. No me clasifico dentro de ninguna clase social y, aunque lo estés pensando, tampoco soy comunista.
Soy diestro pero mi brazo y pierna más fuertes son los izquierdos. Soy tenor barítono. No uso bolsillo por seguridad. Suelo llevar una moneda en la mano izquierda para juguetear.
Recuerdo muy poco sobre mi infancia porque hubo un tiempo que tuve amnesia, vivíamos a un kilómetro de la casa donde trabajaba mi madre, cada hermano tenía sus particularidades: el más grande le llamábamos Junior por tener el mismo nombre que mi padre, él leía como si no hubiera un mañana; la segunda se llamaba Ella, ella era la campeona del pueblo cada que subía a una bicicleta, nadie le logró hacer competencia; yo era un buen dibujante, solía arrancar cortezas de los árboles para usarlos como lienzo y robaba carbón de la casa donde trabajaba mi madre para dibujar; la más pequeña, Susan, hacía un poco de todo, en lo que destacó fue en armar cosas, desde Casitas hasta pequeñas réplicas de automóviles que veía cuando veíamos a los extranjeros. Eso haría que la raptaran y llevaran a Europa, igual que a mí.
Lo que primero se me viene a la mente al querer recordar algo de esos años es sobre una reunión familiar, tal vez en verano, pues usaba pantalones cortos. Me armé de valor para hacerle una importante pregunta a mi familia: quería saber si ellos concebían el mundo igual que yo, si veían los colores y las formas como yo. No es que pensara que estaba loco, sino que quería conocer el pensamiento del otro. Esta duda sería respondida unos ochenta años después por Sartre.
Siempre fui lo que llaman autodidacta, la verdad es que tuve muchos maestros, algunos de humanidades, otros sacerdotes, un par de ingenieros y algunos artistas. En mi pueblo no tuvimos la suerte de ir a la escuela. Fue hasta mi estancia en Inglaterra que pude tomar clases con mi mentor, pero nunca se me permitió asistir a clases grupales incluso después de su muerte.

Duskside Town